Samuel Jiménez, Katherina López, Enner Ágreda y Valentina Churión, participaron junto al profesor José Luis Jiménez Figarotti en el taller internacional Vanishing Voices

Samuel Jiménez, Katherina López, Enner Ágreda y Valentina Churión, participaron junto al profesor José Luis Jiménez Figarotti en el taller internacional Vanishing Voices
Cuatro venezolanos demostraron que la tecnología también puede sanar y preservar, transformando los algoritmos en instrumentos para defender la voz de la selva. En mayo de 2025, estos jóvenes, estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), formaron parte de un proyecto internacional que explora cómo la inteligencia artificial puede ayudar a preservar las lenguas indígenas, la biodiversidad y la cultura amazónica venezolana.
Samuel Jiménez, Katherina López, Enner Ágreda y Valentina Churión, estudiantes de Comunicación Social de la UCAB, participaron junto al profesor José Luis Jiménez Figarotti en el taller internacional Vanishing Voices, realizado en Heilbronn, Alemania. Allí, en colaboración con 11 estudiantes de Ciencias de la Computación y expertos de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Heilbronn, los jóvenes imaginaron una inteligencia artificial al servicio de la vida, la memoria y la justicia social.
Cuando la tecnología se encuentra con la selva
El proyecto, diseñado por Jiménez Figarotti dentro del programa de Aprendizaje Colaborativo Internacional en Línea (COIL), buscó explorar cómo la IA puede ayudar a preservar la biodiversidad y las culturas indígenas en Venezuela, con un enfoque centrado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Durante las jornadas, los participantes desarrollaron propuestas tecnológicas para documentar lenguas indígenas, crear algoritmos predictivos contra la deforestación y diseñar una app de asistencia médica remota para comunidades originarias del sur del país.
La experiencia, interdisciplinaria y profundamente humana, demostró que la inteligencia artificial puede ser una herramienta para amplificar las voces que el progreso suele silenciar.
Un puente digital
El taller también tendió puentes con las comunidades que resisten desde la selva. Erika Mattews, abogada ucabista y líder de las etnias Akawaio y Karamacoto, junto a Andy Pizarro, representante Arekuna, participaron de forma virtual desde el estado Bolívar para compartir saberes ancestrales, tradiciones y los desafíos que enfrentan sus pueblos ante la deforestación y la minería ilegal.
“La experiencia de poder conversar con alumnos de Alemania sobre nuestra cultura indígena, nuestra comunidad y los desafíos que enfrentamos es sumamente poderosa. Fue una oportunidad invaluable para visibilizar nuestra identidad, nuestra resiliencia y la profunda conexión que tenemos con nuestra tierra y tradiciones”, expresó Mattews.
Este intercambio dio lugar a equipos binacionales que crearon narrativas visuales sobre la riqueza natural y cultural de la Amazonía venezolana, combinando arte, tecnología y conciencia ecológica.
Innovar para preservar: IA con sentido humano
Entre las ideas finales surgieron tres proyectos que reflejan una visión de tecnología con alma.El primero, un sitio web conmemorativo para preservar tradiciones, idiomas y culturas indígenas, con opciones para voluntariado y donaciones dirigidas a las comunidades.
El segundo, una aplicación interactiva tipo Pokémon GO, diseñada para educar mientras se explora la selva, animando a los usuarios a identificar y registrar especies de la fauna amazónica.Y el tercero, un sistema médico basado en inteligencia artificial, que permitiría ofrecer orientación sanitaria básica a distancia, crear bases de datos sobre condiciones de salud e incluso activar drones o helicópteros de emergencia coordinados por ONG especializadas.
Lo que comenzó como un taller académico se convirtió en una experiencia de aprendizaje global y solidario. Los ucabistas no solo llevaron a Alemania el conocimiento técnico, sino también el espíritu resiliente de un país que sigue innovando pese a las dificultades. En Vanishing Voices, cada idea fue un intento por darle a la tecnología un propósito: proteger lo que aún sobrevive y rescatar lo que se desvanece.
En un mundo donde las voces indígenas suelen perderse entre la indiferencia y el ruido digital, estos jóvenes venezolanos encontraron una manera de devolverles el eco.
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